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sábado, 31 de enero de 2026

Nos falta tiempo para amar

 

1)

Me sorprendió la portada de Harper´s Bazaar de este mes por mostrar a la actriz Ángela Molina sin artificio alguno, con sus canas y arrugas, magnética pero irremediablemente mayor. Reconozco que la encontré un poco fea pero de todos modos compré la revista y he aquí lo que encontré en el interior (2). 

- Este año ha cumplido los setenta. ¿Cómo ha recibido esta década?

- No tengo ni idea de qué va todavía porque acabo de cumplirlos, pero suena bien. Hay una sensibilidad distinta: los demás cobran mucho más valor, te falta tiempo para amarlos. El camino hacia lo sublime, que es el final y a la vez el principio, se va revelando ante ti (...) Al tiempo no hay quien lo venza, más vale acompañarlo como es, porque si no, te lo pierdes.

- ¿Qué valores o enseñanzas quisiera que perduraran más allá de sus hitos como artista?

- La creencia de que tenemos en nuestras manos un mundo mejor. Cada uno, desde donde esté, debe valorar esa posibilidad y creer en ella. 

 Al leer las opiniones de esta señora tan valiente comprendí que la imagen no podía entenderse sin la palabra, que la portada necesitaba de la entrevista para revelar su significado. Una vez que "escuchas" lo que Ángela Molina tiene que decir cobra sentido que no quiera ocultar su edad. No se fotografía para contarnos que sigue siendo una mujer deseable, sino que su belleza de hoy requiere ser entendida, puesta en contexto, acompañada del alma de habita ese cuerpo en decadencia. Cuando casi al final dice "pienso que el mundo se ha hecho más ciego. no quiere ver" me siento un poco culpable. Porque cuando compro esas revistas voy buscando el sueño de una juventud que parece no acabar nunca, de una piel ideal, de una figura perfecta. Afortunadamente, en esta ocasión, he podido ver la belleza desde otra perspectiva. 

1) IMAGEN DE Ángela Molina para Vogue vogue/A.Molina 2022-entrevista

2) Ángela Molina entrevistada por Carlos Megía, pág 67 y siguientes, Harper´s Bazaar, Enero 2026, Nº 179, The Heritage Issue.

sábado, 24 de enero de 2026

JARDINES

 

1)



"Los humanos forman parte de la naturaleza, sin duda, pero los lugares agrestes y remotos son indiferentes a su presencia. No ocurre así con los jardines, que son creados para ellos. Cedemos a la naturaleza viviente del jardín, y el jardín a la nuestra. Estamos en pie de igualdad: nos necesitamos mutuamente. Cada vez que salgo de los muros de un claustro, atravieso una simple valla de madera o piso más allá de la última piedra de un sendero de grava, me doy la vuelta para echar una última mirada. Para respirar la fragancia única de las suculentas, de la madreselva o del pino. Para aquietar mi corazón y aguzar el oído por si percibo las últimas ondulaciones de las voces no humanas que me acompañaron en mi visita: el colibrí, la mariposa, el lenguaje secreto de las piedras. Siempre sé que, aunque no haya movido nada de su sitio, me llevo algo conmigo; que tanto si entré en el jardín distraída, triste o meditabunda, o mientras saltaba por los caminos, salgo cambiada tras haber recibido un preciado regalo. La dulce y rara creación compartida entre humanidad y tierra ha calado en mí. y también quiero creer que he ofrecido algo a cambio: en los pasos atentos, en el intercambio de aliento y presencia, de deleite e imaginación.

Un jardín sin paseante es un espacio solitario. la alegría la encontramos juntos"

Lyanda Lynn Haupt en

pág 11 de "Explorar jardines del mundo", geoPlaneta (Lonely Planet), Barcelona, abril 2024. Este precioso libro está ahora mismo disponible en tiendas físicas y on line por 5, 65 euros.



1) Imagen obtenida en "Los jardines de Claude Monet" Giverny

sábado, 17 de enero de 2026

SOMOS MÚSICA


 
En el tenderete de la encantadora librería (Book Center) de la calle Luchana, en el barrio de Chamberí de Madrid, siempre encuentro libros bonitos o al menos curiosos. "Si quieres, es posible", de Jean Houston (1) ha sido una reciente adquisición que no me ha dejado indiferente. En ella la ensayista, doctora en Filosofía, ofrece una guía para "vivir la vida con pasión hacia lo cotidiano". Cuando se refiere a lo que yo conozco mejor, que es la música, tiene un momento muy inspirado:

"escuchad vuestra música favorita-escribe- como si fuerais el instrumento y la música os tocara. No tardaréis en entender lo que el poeta T.S. Eliot describió en Cuatro Cuartetos: 
Música oida tan hondamente
Que no se oye, pues mientras dura
Vosotros sois la música." (2)


La idea, por tanto, no es original de la autora pero ¡es tan bella la referencia a este poema! Un poema que nos habla de un Yo que se disuelve para convertirse en melodía, de un tiempo que se suspende para ser arrastrado en una experiencia transformadora. Houston no se detiene ahí. "Practicad también escuchando profundamente a aquellos que os rodean: familia, amigos, compañeros de trabajo. Comprobad cómo sus voces juntas componen una especie de concierto."

Desde la experiencia musical, esto tiene pleno sentido: escuchar no es solo captar palabras, sino tempo, intención, intensidad, respiración. En ese nivel, la comparación con un concierto no es decorativa, sino bastante precisa. Además, propone algo poco habitual en la vida cotidiana: escuchar como quien asiste a un concierto, sin subirse al escenario o al menos no de inmediato.Así tendremos la oportunidad, antes de intervenir, de pensar si nuestra voz, el contenido y el tono son adecuados o desafinamos un poco.

En fin, ya tenéis deberes para esta semana y me vais contando, ¡feliz enero!


1) Jean Houston, "Si quieres es posible", Madrid, Edaf, 1998. El fragmento que cita pertenece a The Dry Salvages, parte del poema largo Four Quartets (Cuatro cuartetos) de T. S. Eliot: Music heard so deeply That it is not heard at all, but you are the music

sábado, 10 de enero de 2026

NOSOTR0S PROTESTAMOS

 Queridos profesores, 

he aquí la lista alternativa a las quejas de los alumnos que os prometí  el mes pasado. Decidme qué os parece, qué se puede añadir y qué hay que quitar. 

Nosotros protestamos contra los alumnos

Que vienen a clase sin ganas de aprender y esperan que el esfuerzo lo haga el profesor.

Que no escuchan, pero exigen ser escuchados.

Que no trabajan durante semanas y reclaman milagros el día antes del examen.

Que no estudian ni permiten a otros estudiar.

Que se aburren de todo, pero no se comprometen.

Que critican sin pensar y opinan sin informarse.

Que usan el móvil como refugio para no enfrentarse al esfuerzo, al error o al silencio.

Que se quejan de que no se les entiende, pero no explican lo que sienten ni lo que necesitan.

Que piden respeto, pero no respetan normas, tiempos ni personas.

Que creen que aprender debería ser fácil, rápido y divertido, y que si no lo es, la culpa es del profesor.

Que no aceptan una corrección sin vivirla como un ataque personal.

Que olvidan que el profesor también es una persona, no una máquina de aprobar ni un enemigo al que vencer.



sábado, 13 de diciembre de 2025

EL BUEN PROFESOR (II)

 



"No sé si soy buena profesora. Lo que sí sé es que soy humana. Siento, me emociono, me agobio, me enojo, me frustro,  reflexiono, medito, busco alternativas, me motivo, tomo aire y nuevas fuerzas, me reciclo y me reorganizo... para nuevamente emocionarme con mi trabajo, con mis alumnos, pero sobre todo, conmigo misma, por mí, porque amo mi profesión.

Sonia Ortega, profesora de Lengua (Imagen creada por ChatGPT)

            Querida Sonia: dudar, sentir, agotarse, repensarse y volver a intentarlo es la única forma honrada y responsable de ejercer el rol docente. Nuestra labor como profesores se sostiene en la reflexión permanente, en la revisión de las propias prácticas, en la búsqueda de alternativas que nos permitan seguir enseñando con ilusión. Esa capacidad de mirarse críticamente, de reorganizarse, de volver a comprometerse con el trabajo y con uno mismo es, a mi entender, una de las expresiones más claras de profesionalidad y vocación. Muchas gracias por tu comentario.  Y a todos vosotros, mis lectores 



sábado, 29 de noviembre de 2025

EL BUEN PROFESOR

 

1)



Cae en mis manos un libro curioso, fechado en 1982 y traducido al español en 1988. Se titula "Uno más en la lista de clase" (2) y para tener más de cuarenta años ha aguantado bien el paso del tiempo. Trata de un grupo de adolescentes que logran matricular en su clase a un alumno inexistente al que convierten en vengador de las supuestas "injusticias" de las que son objeto por parte de los profesores. La lista de acusaciones que el grupo elabora para justificar sus bromas y burlas no deja de ser interesante para cualquiera que pretenda enseñar en un aula, especialmente si sus oyentes tienen catorce o quince años. La copio aquí por si os sirve. 
"Nosotros protestamos: 
Contra todos los profesores que dan clases aburridas y sin interés alguno
que no se las preparan
que lo único que piden es empollar
que trabajan a base de broncas y ejercen presión sobre nosotros
que nos tratan como a niños pequeños, siendo ellos mismos débiles e inseguros
que no soportan y ni siquiera aceptan crítica alguna
que no tienen ningún sentido del humor
que traen a los alumnos por el camino de la amargura, los juzgan y los condenan..." (3)

Me parece una lista sorprendentemente moderna. Incluso en sus exageraciones revela una verdad que no siempre captamos. Si al alumno el aula le parece hostil su juicio al profesorado se vuelve implacable.
La enumeración da pistas muy útiles para cualquier docente. No importa sólo lo que se enseña sino cómo y desde dónde se hace. Aceptar las críticas (nosotros les juzgamos constantemente), reirnos con ellos, hacernos entender, no etiquetarles son maneras de acompañarles mucho más funcionales que los suspensos y los enfados. Y si tú, querido profesor, al leerme has pensado algo así como "ya pero es que ellos son maleducados, egoístas, vagos..." ¡vuelve a leer la lista! 
Un fuerte abrazo.


1) Foto, de izda a derecha: Cecilia, Mar y Sonia, tres profes con mucho sentido del humor.
2) Otti Pfeiffer, "Uno más en la lista de clase", Ed. Salvat/Alfaguara, Barcelona, 1988 
3) Páginas 1067107 de la obra citada.

domingo, 23 de noviembre de 2025

HABLAN LOS ÁRBOLES

 


"-Yo no soy el fuerte roble con el que acabas de conversar, sino simplemente un joven olmo que ha nacido y crecido a salvo de los vientos y las lluvias, donde el bosque es más espeso e impenetrable. 

Nosotros lo sabemos todo: el viento y los pájaros nos traen las noticias del mundo y nuestros mensajes están escritos en las hojas (...)

Si quieres depositar tu confianza en nosotros, nunca te sentirás desilusionada. Pase lo que pase, continúa sorprendiéndote, maravillándote. Seguir experimentando estos sentimientos significa saborear la belleza de las pequeñas cosas, ver la respiración de la creación en una hoja. Vivir asombrado es descubrir nuevas posibilidades de vida, y mantenerse siempre joven. Cuando ya no conseguimos maravillarnos por nada, nos invade la tristeza. " 

Así habla el árbol a Marta, personaje central en la novela de Romano Battaglia "El buscador de sueños" (1) A través de la voz del árbol, Battaglia plantea una pedagogía del asombro, donde la sensibilidad hacia la belleza del mundo natural se erige como vía para acceder a un sentido más pleno de la existencia. No hace falta vivir en medio de un bosque para experimentar ese asombro. 

Mi calle está sembrada de hojas doradas desde hace días, y toca barrer casi a diario para que la puerta del garaje  no se atasque. Hay un vecino que lo llama "el castigo". A mí me parece una suerte vivir en un lugar arbolado. Muchos pájaros han iniciado el vuelo en bandadas hacia lugares cálidos. Los que se quedan nos visitan a diario. También se pasea arrogante un gato negro, salvaje e indómito, al que tenemos mucho afecto. Aguantan las aromáticas pero la tierra se ha llenado de una pelusilla parecida al musgo que anuncia la navidad. El crujido de las ramas, el roce del viento, es más nítido. Envuelta en una suave manta, rodeada del amor de mi familia, me parece que ese sueño del que habla Battaglia no es tan difícil de encontrar. Feliz domingo.

1) Páginas 79-80 de Romano Battaglia, El buscador de sueños  (la favola di un sogno, trad. Teresa Clavel revisada por Cecilia Gallego) Barcelona, RBA, 2005.