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domingo, 12 de abril de 2026

CUIDAR EL JARDÍN

 


Con la llegada de la primavera mi pequeño jardín, no más de cien metros cuadrados, se llena de promesas de felicidad: higos minúsculos, que dan ganas de besarlos, flores blancas que se convertirán en manzanas, jazmín y rosas, los frutos del níspero japonés, el camino de rododendros... Parece mentira lo que puede crecer en un espacio tan pequeño. Al mismo tiempo, ortigas y otras malas hierbas cuyo nombre desconozco pero cuyo aspecto me es ya familiar luchan por hacerse con el espacio y hay que afanarse a diario con una pequeña azada para eliminarlas desde la raíz. Son tremendamente rastreras y persistentes, y el jardinero mantiene ese pulso durante semanas para evitar que se adueñen de lo que no les pertenece. Me encanta ese trabajo y si no le dedico más tiempo es porque hay que realizarlo sin guantes y destroza las manos con las que luego voy a sentarme a tocar el piano. He concluido que si me gusta tanto es porque educa el carácter y enseña una lección valiosa: el jardín y el temperamento se cultivan y se trabajan a diario. Si pretendemos minimizar los estragos de las emociones que nos dañan y afean tenemos que estar vigilantes, no permitir que echen raíces y abracen lo que sí merece la pena cultivar y cuidar. El amor, la compasión y la curiosidad no se benefician de la convivencia con accesos de ira, enfados arrebatados, egocentrismo, soberbia. A veces lo bueno y lo malo se atan de tal modo que para destruir lo que es dañino tenemos que arrasar con todo. De ahí la importancia de salir un rato todos los días a trabajar el jardín, y del mismo modo dedicar un pequeño espacio a transformar nuestro espacio interior. No sea que un día nos demos cuenta de que en nuestro jardín ya no hay flores. Antonio Machado lo expresaba muy bellamente:

Llamó a mi corazón, un claro día,
con un perfume de jazmín, el viento.
-A cambio de este aroma,
todo el aroma de tus rosas quiero.
-No tengo rosas; flores
en mi jardín no hay ya, todas han muerto.
Me llevaré los llantos de las fuentes,
las hojas amarillas y los mustios pétalos.
Y el viento huyó... Mi corazón sangraba...
Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto? (1)

1. Consultado en pág 477, Galerías, LXVIII, Antonio Machado, Obras completas, Tomo I, RBA-Instituto Cervantes, Barcelona, 2005.


sábado, 21 de marzo de 2026

Entre marzo y abril

En esta tarde de marzo, casi abril, en la que lo mismo tienes cerca un limonero o algún otro árbol esperando ofrecer sus frutos, puedes quedarte a observar sus colores y formas. Así hizo Antonio Machado cuando inició el canto séptimo de "Soledades":

 El limonero lánguido suspende una pálida rama polvorienta sobre el encanto de la fuente limpia, y allá en el fondo sueñan los frutos de oro...

Si profundizas y te  abandonas un momento a tus sensaciones seguramente descubras que también tú andas pidiendo a tu corazón que espere, que algo maravilloso está a punto de ocurrir. Hay en el ambiente cierta serena tristeza y al tiempo la ilusión de renacer como la estación misma, la ilusión de prevalecer una luz nítida y pura sobre los días aún grises.  ¡Feliz comienzo de primavera!



                             Es una tarde clara,
casi de primavera,
tibia tarde de marzo,
que el hálito de abril cercano lleva;
y estoy solo, en el patio silencioso,
buscando una ilusión cándida y vieja:
alguna sombra sobre el blanco muro,
algún recuerdo, en el pretil de piedra
de la fuente dormido, o, en el aire,
algún vagar de túnica ligera.

En el ambiente de la tarde flota
ese aroma de ausencia,
que dice al alma luminosa: nunca,
y al corazón: espera.
Ese aroma que evoca los fantasmas
de las fragancias vírgenes y muertas.

Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara,
casi de primavera
tarde sin flores, cuando me traías
el buen perfume de la hierbabuena,
y de la buena albahaca,
que tenía mi madre en sus macetas.
Que tú me viste hundir mis manos puras
en el agua serena,
para alcanzar los frutos encantados
que hoy en el fondo de la fuente sueñan...

Sí, te conozco tarde alegre y clara,
casi de primavera.

De "Soledades", VII Revisado en: Antonio Machado, Obras completas Tomo I, págs 432-433, RBA-Instituto Cervantes, Barcelona, 2005.
Fotografía del palacio de Las Dueñas donde nació el poeta obtenida en El giróscopo viajero.
Para las vacaciones recomiendo el documental sobre Antonio Machado Los días azules.

sábado, 14 de marzo de 2026

DIEZ AÑOS YA...

 


Pues resulta, queridos lectores, que "Romanzas con palabras" cumple diez años esta semana. Por cortesía de Google tengo acceso a las estadísticas que avalan un recorrido inesperado: más de 300 entradas, más de 1000 comentarios, más de 100.000 visitas, en su momento finalista a mejor proyecto docente de la Comunidad de Madrid (1). Algunos lleváis conmigo desde el principio. Otros han marchado para siempre como mi queridísimo Manuel Maynar, que fue el primero en darme feedback. Era marzo de 2016. ¿Por qué unas "Romanzas CON palabras"? me preguntaba yo en aquellos días. Esto fue lo que escribí:.

 "En el siglo XIX un compositor llamado Félix Mendelssohn escribió unas Romanzas SIN palabras (Lieder ohne Worte). Su intención era narrar sin usar el lenguaje hablado ni escrito, contar sólo con música, sugerir y emocionar sin más referencia que los propios sonidos encadenándose. Yo os propongo un viaje distinto. Un viaje en el que los textos y las palabras nos lleven a todo tipo de música dando hondura y relieve a aquello que oímos. Y también al revés, que  la música encuentre contrapunto en un poema, un cuento, una novela. De paso, la profe que llevo dentro os dará algún consejito para que améis aquello que estudiáis en clase. Pues, como alguien muy listo me dijo hace poco, hay que amar aquello que haces y hacer aquello que amas."

Nada ha cambiado mucho desde entonces excepto que la música ha cedido el protagonismo a preocupaciones, sueños e interrogantes de toda índole. Sigo amando lo que hago, Mi compromiso no ha decaído gracias a vosotros, y juntos hemos encontrado este espacio de diálogo libre de inteligencia artificial y muy colmado de inteligencia humana. Os estoy enormemente agradecida. ¡Por diez años más!



Manuel Maynar, mi primer comentarista. Te quise muchísimo, y te quiero.

1) Premios CSIF Educación Madrid, III ed. 22 de mayo de 2019

sábado, 28 de febrero de 2026

CARTAS A PIFITOS

 



Mira, mira estos campos que por nada
te ofrecen su encendida cosecha de belleza.

Mira el alba desnuda bajo un arco de ramas,
un pájaro de aire y en su garganta un agua pura.
(...)
Pon ternura de amor en tus ojos, tú que cruzas,
que cruzas leguas, leguas,
siempre en tu hombro el cielo con su gorgeo infinito, 
y dos hojas vivas sobre la cabeza de tu joven caballo.
(...)
Mira, mira con ojos puros, 
pon suavidad en ellos, alegría profunda.(1)

Ve Pifitos adelante, no tengas miedo. Pon ternura en tu mirada y amor en tu corazón. Protégete del endurecimiento del mundo, no hagas caso de los que te dicen que la gente es mala, no escuches a los maledicentes ni a los rencorosos, no pierdas nunca esa esencial capacidad tuya para la compasión y la ternura. Es la hora. Hace tiempo ya que te hiciste mayor, los cuentos que te leía cuando eras pequeño se los lees tú a los chiquitines en el aula de logopedia. Los juguetes han pasado a sus manos, y las medallas de oro cuelgan en el pecho de los niños a los que enseñas a hablar. Es hermoso verte partir pero a la vez, aún tengo muchas cosas que decirte, mucho que contarte. Esta es la primera de las cartas de voy a enviarte cada semana. No vuelvas la vista atrás, tesoro mío. No deseo que te quedes pero sí que mi voz te acompañe en el camino. Aquí, domingo tras domingo, hasta que el silencio tenga más sentido que las palabras. Te quiero. Mamá.

1) Paisaje, A. Arturo Martínez
Poema extraído de la antología "Las dos hermanas", págs 138-139
Fondo de Cultura Económica, Col. Tierra Firme, Madrid, 2011

sábado, 21 de febrero de 2026

NATURALEZA SAGRADA

Hola de nuevo, 

os dejaba el otro día con un fragmento extraído de la novela de Max Frisch, No soy Stiller (1) en la que el escritor traza un retrato muy incisivo de la relación del hombre contemporáneo y la naturaleza. En su huida de la ciudad, el urbanita deja pasar el disfrute de los paisajes que atraviesa, reducidos a mero decorado: 

"La  naturaleza está al alcance de la mano, pero (...) se escapa y transcurre como una película en colores con bosques, lagos y cañaverales"

Me ha sorprendido la similitud de esta reflexión con las declaraciones del fotógrafo Alexi Lubomirski a la revista Elle en su número de marzo (2). Lubomirski es el autor de un libro llamado "Natura Sacra: When the Earth was God" (3) En él ha registrado imágenes de flores casi marchitas, extrañas y sugestivas, donde el encanto parece a punto de desvanecerse. ¿Por qué?:

 "Mi trabajo suele centrarse en retratar personas, pero durante el confinamiento algo se desplazó en mi mirada. Empecé a notar que las flores de casa ganaban belleza a medida que se secaban. Mi mujer traía rosas y peonías del jardín, y yo las veía transformarse mientras el agua del jarrón desaparecía" (...)

"No se trata sólo de belleza, sino de reactivar la mirada (hacia) la naturaleza, esta diosa que nos sostiene, nos alimenta y nos enseña. Nos hemos acostumbrado a ella, la hemos reducido a decoración. Pensamos que estamos conectados porque tenemos un fondo de pantalla bonito pero ya no la miramos de verdad".

Aunque ambos  autores coinciden en denunciar la banalización estética de la naturaleza, en Lubomirski percibo una voluntad de mejorar, la esperanza en que su trabajo nos ayude a tomar conciencia de lo superficiales que somos. El tono burlón de Frisch esconde una resignación que la seriedad de Lubomirsky transforma en aspiración de mejora. Me ha gustado mucho, porque incluso nos da la receta para, como él dice  "desplazar la mirada":

"El método más simple, y quizá el más difícil hoy, es abrir los ojos y permanecer quietos. Vivimos atrapados en la gratificación inmediata y cada vez dedicamos menos tiempos a sentarnos, a asimilar lo que sentimos y lo que ocurre a nuestro alrededor. El teléfono ha secuestrado nuestra atención: si tenemos 20 segundos libres los llenamos con correos, notificaciones o titulares,en lugar de simplemente estar. ¿Cuántas veces atravesamos instantes privilegiados sin permitir que nos atraviesen de verdad?".

Pues ya tenemos diagnóstico, y tenemos tratamiento. Apagamos el teléfono y nos vamos a dar un paseo. Qué sencillo,qué hermoso. ¡Gracias, doctor!.

1) Max Frisch, No soy Stiller, Biblioteca de Plata, Círculo de Lectores, Barcelona, 1988. Pág. 191

2) La vida secreta de las flores, entrevista a Alexi Lubomirski, Elle España, marzo 2026, nº 474, pág 134

Fotografía: Alexi Lubomirski para el libro Natura Sacra: when the Earth was God (Naturaleza Sagrada, cuando la Tierra era Dios) El 100% de los beneficios se destina a la ONG Hope and Play. "Hubo un tiempo en el que se veneraba la naturaleza como una deidad, la fuente de nuestros mitos, nuestra guía, nuestra comprensión de la muerte y la renovación. Una flor nunca fue mera decoración. Era un emblema de la fragilidad y la eternidad de la vida, una respuesta a las preguntas sobre la belleza y la impermanencia". (Traducido de la contraportada del libro)


domingo, 15 de febrero de 2026

¿Huir de la ciudad?

 

1)

"En verano, Nueva York es literalmente insoportable, qué duda cabe, y todo el mundo que puede se pone en marcha en cuanto termina sus ocupaciones. Miles de coches corren los domingos por el puente de Washington, a tres de fondo, un verdadero ejército de ciudadanos que van en busca de la naturaleza. Y sin embargo, la naturaleza ya hace rato que la tienen a cada lado de la carretera; pasan junto a lagos, bosques de troncos verdes y tiernos, bosques no talados, junto a verdaderas selvas salvajes; luego vienen campos en los que no se ve ni una casa, un verdadero placer para la vista, un paraíso sobre la tierra. Pero la gente no se para. En aquella riada ininterrumpida de coches, en la que todo el mundo va a la reglamentaria velocidad de cuarenta o sesenta millas por hora, uno no se puede parar sencillamente porque quiere oler una piña (...) La  naturaleza está al alcance de la mano, pero no exactamente al abasto, no se la puede pisar, sino que se escapa y transcurre como una película en colores con bosques, lagos y cañaverales." (Continuará)

Fragmento extraído de las págs. 190-191 de

Max Frisch, No soy Stiller, Biblioteca de Plata, Círculo de Lectores, Barcelona, 1988.

1) Fila de coches-imagen