Buscar este blog

sábado, 24 de octubre de 2026

NARCISO YEPES EN NAGASAKI

 NARCISO YEPES 


En 1963, en el transcurso de un viaje a Japón, el escritor Jose María Gironella visitó el Hospital de la Bomba Atómica de Nagasaki. Le acompañaba el célebre guitarrista español Narciso Yepes. Pocas veces he leído un reportaje más bello que las páginas que aquí resumo y que dan cuenta del poder de la música para consolar, abrazar y elevar el alma del ser humano.

"En el vestibulo tuvimos que quitarnos los zapatos y calzarnos las características zapatillas del país. Un médico de aspecto juvenil se convirtió en nuestro asesor. Nos pidió excusas por el aspecto un tanto rudimentario del hospital. Los enfermos eran de dos clases. Los que sufrían enfermedades internas y los que sufrían enfermedades de la piel. Podríamos visitar a los primeros, pero no a los segundos, pues estos preferían permanecer incomunicados.

Subimos al último piso. ¡Santo Dios! Había enfermos de todas las edades. La característica general era la resignación. Cortesía oriental. Las cabezas se inclinaban ante nosotros; era preciso hacernos grata la visita (...)

De pronto oímos una guitarra. En una de las habitaciones alguien tocaba. Narciso Yepes, como atraído por un imán, se dirigió al cuarto del que salían los sonidos. Abrimos la puerta con mucho respeto y entramos. Un muchacho, el enfermo de la cama número cuatro, sostenía una guitarra en la mano. Narciso Yepes se acercó, y sin decir nada cogió la guitarra. La examinó y, segundos después, empezó a tocar. Apenas cruzaron el aire las primeras notas, el muchacho abrió los ojos con asombro y contuvo la respiración. Comprendió que tenía frente a sí a un maestro.

Narciso Yepes se olvidó de la existencia del muchacho. Todo el dolor del Hospital se adueñó de su ánimo.Yo veía que su noble cabeza se iba inclinando, y que su cuerpo se doblaba mucho más que en los conciertos normales. Con su música expresaba la interminable agonía de aquellos enfermos. La guitarra sonaba cada vez más fuerte. Empezaron a abrirse las puertas de las habitaciones. 

Imposible describir lo que ocurrió. Los enfermos abarrotaron el pasillo y, puesto que el milagroso concierto se prolongaba, hombres y mujeres decidieron sentarse en el suelo a la manera japonesa. Se abarrotó la escalera. ¡Salieron al pasillo los incomunicados que llevaban meses sin cruzar el umbral de su cuarto! 

Narciso Yepes se había colgado en la solapa el ramillete de pajaritas que simbolizaban la paz. Cuando se cansó de tocar y levantó la cabeza le dije: "todo el hospital está escuchando, debes continuar".

Narciso miró la guitarra, que era deficiente. Leí su pensamiento. Las cuerdas de su guitarra eran de nylon. Aquellas eran de acero, duras como el corazón de los hombres en 1945 (1) Pero no importaba. Narciso Yepes volvió a inclinarse sobre el instrumento. Dos horas después, se levantaba de la cama número cuatro. Los enfermos comprendieron que era el fin. Estalló en el Hospital una ovación grandiosa. Brotaban como por ensalmo ramos de flores, que iban amontonándose en brazos de Narciso. Nunca olvidaremos este día, ha alegrado usted nuestro corazón."

1) Gironella alude aquí al año en que estalló la bomba, aunque el viaje tiene lugar en 1963. El texto resume las páginas 193 y siguientes de 

Jose María Gironella, El Japón y su duende, Planeta, Barcelona, Octava edición, 1975.

sábado, 17 de octubre de 2026

MILAGROS COTIDIANOS



1)

 "Sobre el cementerio de Adina, que cantó Rosalía en verso estremecido y cadencioso, vuela la paloma. Entre la madreselva florecida y la hermética y ofendida camelia, crece el olivo funerario, el olivo que se salió de su geografía, el olivo que no da olivas, de tan aristocrático como se siente, pero que presta sombra y regala recuerdos y esperanzas.

Sobre el más viejo olivo, de pie sobre su copa milagrosamente, crece un cerezo niño, un cerezo que, a su tiempo debido, pinta las rojas gotas de sus cerezas sobre el gris ceniciento que lo sustenta.

- Y vamos de milagro...

- Sí, señor, que milagros los hay a mares, pero lo que pasa es que no nos damos cuenta." (2)

Entre los milagros cotidianos de mi vida se encuentra, como saben mis lectores, un pequeño buzón en la plaza del pueblo, donde los vecinos cogemos y dejamos libros. Yo me llevé este humilde tomo de bolsillo, amarillento pero bien conservado: "del Miño al Bidasoa" se titula. Evoca lugares que me recuerdan momentos de vacaciones en el norte, preciosos cementerios como debe ser el de Adina "que cantó Rosalía" (3), árboles que ofrecen esperanza, flores que aparecen en lugares inesperados. Pero sobre todo descubre, a través de la mirada de un vagabundo, cuánta belleza hay a nuestro alcance si sabemos mirar alrededor con inocencia y humildad. No es tan fácil. Atrapados en las mil necesidades y urgencias del día a día, dejamos de estar disponibles para los milagros cotidianos. Sin embargo, ahí están, los hay a mares. Permitamos que al menos uno al día nos llene de asombro y confianza, "como al vagabundo deleitoso y aplicado, coleccionista de paisajes y de puestas de sol". (4) Feliz semana.

1) IMAGEN DE CEREZO

2) Págs 19 a 20, Camilo José Cela, Del Miño al Bidasoa, Barcelona, Noguer, 1974.

3) Rosalía de Castro, «O simiterio da Adina», del poemario Follas novas (1880). Estos son los versos iniciales, en gallego:

"O simiterio da Adina n'hai duda que é encantador, cos seus olivos escuros de vella recordazón" CONSULTAR

4) Pág 30, Camilo José Cela, Del Miño al Bidasoa, Barcelona, Noguer, 1974.

sábado, 3 de octubre de 2026

NO SE ME DA BIEN

 


Hay una excusa que llevo escuchando toda la vida a algunos alumnos cuando mando una tarea, la de "no se me da bien", como si  las clases sirvieran para demostrar lo que uno sabe, en lugar de para aprender lo que uno no sabe. La he vuelto a oir al empezar el curso y esta vez he respondido con unas declaraciones del  compositor y productor Carlos Jean (1). En ellas, el músico recuerda el accidente de ascensor que casi le cuesta el brazo:

"Creían que perdería la mano y se salvó, pero la movilidad sí quedó afectada. El cirujano me dijo: "búscate una actividad para mejorarla", así que encontré una guitarra en casa y empecé a tocar. Nunca he llegado a ser un buen guitarrista o pianista porque no puedo cerrar el puño, pero eso me hizo empezar".

La cultura escolar del "se me da o no se me da bien" es muy dañina porque presupone que antes de empezar ya hay que tener el talento y las habilidades precisas para un buen desempeño. Sin embargo, en el ejemplo propuesto (uno entre miles posibles) queda claro que podemos perfectamente darle la vuelta a la situación. Cuando deseamos mejorar pese a las dificultades, mejor aún, gracias a las dificultades, es cuando de verdad aprender tiene sentido. Siempre digo que si ya te lo sabes no necesitas clases. Yo enseño justamente a los que no saben, a los que no se les da bien,a los que cometen equivocaciones, a los que no pueden cerrar el puño. Igual que sólo puedes llenar un vaso cuando no está lleno, sólo puedes enseñar cuando algo falta. Ahí está la verdadera oportunidad. Aprovechémosla.



1) A su ritmo, Entrevista a Carlos Jean por Noelia Hermida, Pág 121. Elle España, nº 481, Octubre 2026.

domingo, 27 de septiembre de 2026

¿Cuál dirías que es el mayor lujo?

1) 


He vuelto a leer con interés la conversación mantenida entre el filósofo francés Gilles Lipovetsky y la estadounidense Dana Thomas, crítica de moda. El encuentro, mediatizado por una periodista de la revista Telva, se publicó en esta cabecera a principios del verano (2) y terminaba con la pregunta "¿Cuál diríais que es el mayor lujo que poseéis?"
Responde Lipovetsky:
- "No es nada que se pueda comprar, es el tiempo. He escrito ya unos cuantos libros, pero nunca he escrito nada por encargo, solo lo que he querido. Esta libertad es mi lujo. He escrito por amor y no por dinero. Me interesa el pensamiento no el objeto. Si me preguntas cuál es el gran lujo de mi vida sería este, hacer las cosas motivado por el amor y no por la obligación. Es lujo, pero no es un producto".
Responde Thomas:
- "¡Pues a mí me encantan los zapatos que llevo hoy! Son los más cómodos que tengo. También tengo el bolso a juego, un Kelly de Hermés. La razón de su valor es que me lo regaló mi marido hace más de treinta años. Los precios han subido tanto desde entonces que lo guardo en casa en una caja fuerte. Tengo miedo de que si entran a robar lo que quieran es llevarse el Kelly".

Leer unas declaraciones tan diferentes y tan seguidas da para reflexionar un rato. Sería fácil decir que acierta más Lipovetsky, porque la respuesta es más fina, más espiritual y sutil. Pero todos estamos rodeados de cosas bellas que nos hacen felices: desde un bonita pluma para escribir hasta un pañuelo de seda, un libro bien encuadernado, un perfume. ¿Aciertan los dos? Analicemos más detenidamente estas respuestas.
Cuando el filósofo habla de su motivación para escribir se refiere al amor como motor de búsqueda. No nos cuenta que el lujo es hacer lo que a uno le da la gana, sino sentirse movido por un propósito que tiene sentido para él. Dana Thomas refiere el placer de poseer cosas bonitas. Qué maravilla estrenar un calzado cómodo y bonito, llevar un bolso bien confeccionado y diseñado, tener un buen coche, un reloj de calidad. Llama la atención sin embargo la confesión final, que tiene miedo de perder lo que posee, de que se lo roben. Que en lugar de disfrutarlo lo ha metido en una caja fuerte. También asombra que al recordar que fue un regalo de su marido no lo asocie a la belleza de aquel encuentro sino al hecho de que el bolso se ha revalorizado. Ahí es donde, en mi opinión, el lujo ha dejado de serlo. Porque si la abundancia de objetos y medios suntuosos no nos hace felices sino que nos atemoriza, el lujo se convierte en prisión, en jaula de oro para la expresión de lo que somos.
Yo estoy convencida de que Lipovestky vive muy cómodo y lleva ropa de calidad. Pero lo que él cree ser no lo determinan las cosas que posee sino las que es capaz de hacer. ¿No será ese el verdadero lujo?
Un fuerte abrazo y hasta la semana que viene.

1) La actriz Grace Kelly. El bolso al que alude Dana Thomas lleva su nombre.
2) Pág 138 de "Una conversación", entrevista da Gilles Lipovetsky y Dana Thomas por Marta de la Calzada, Telva, Nº 1046, Junio 2026. Enlace a la entrevista

domingo, 20 de septiembre de 2026

DE HUMANO A HUMANO

Queridos amigos del blog "Romanzas con palabras":







Cuántas veces desde que terminó el verano he pensado en vosotros y en la necesidad de retomar estas páginas que, como el viento, mueven hojas de jardines que no conozco. Hablando de jardines, quería precisamente contaros que, al relajarse un poco las temperaturas extremas que nos han acompañado durante el estío, los rosales de mi pequeña plantación han florecido y la higuera, que parecía morir pese a ser árbol adaptado a la sequía, me asombra a diario con sus minúsculos brotes y hojitas salidas del país de Liliput. La naturaleza no deja de ser la maestra sabia que te repite una y otra vez que tengas paciencia, que los momentos difíciles también pasarán. 

Os preguntaréis entonces por qué he tardado en volver, cuando llevo más de diez años sentada frente al ordenador todos los domingos sin que el ánimo decaiga. La razón ha sido la irrupción en mi vida de la inteligencia artificial. De unos meses para acá la tentación de usar ChatGPT, Gemini o Claude incluso para hacer la maleta de las vacaciones es cada vez mayor, más urgente, más perentoria. La posibilidad de que una máquina te resuelva el trabajo es demasiado sugestiva como para ignorar que existe. Sin embargo, si esto lo redacta o supervisa ChatGPT, ¿qué sentido tiene que se publique? 

Cada vez estoy más convencida de que algunas cartas semanales que yo recibía de cuentas de mi interés han dejado de ser humanas. De tan limpias y bien estructuradas dan... un poco de grima. Esta pequeña columna que leen nada menos que 6000 personas todos los meses va a ser, lo prometo, un espacio libre de interferencias de esa clase. Bien o mal escrita, seré yo siempre la que se siente a charlar con vosotros, a pensar un poco sobre las circunstancias que nos rodean, a buscar repuestas en la belleza y la inteligencia que nos hacen insustituibles. Da pereza ponerse uno mismo y a la vez es muy liberador. No necesitamos que una máquina piense por nosotros. Escribiros es demasiado importante como para delegar en "Terminator". Ya le pediremos otras cosas a la IA. Para estar en contacto nos bastamos y sobramos con nuestro propio entendimiento. Nos vemos por aquí entonces, pero de verdad. Un abrazo 


sábado, 4 de julio de 2026

Placeres veraniegos: la piscina

 



"Los árboles rodeaban el claro, desde allí se veía el silencioso vestuario, y el inicio de una escalera de piedra que llevaba a algún lugar desconocido. El sol y el canto de los pájaros se extendían a su alrededor. Inspirando profundamente, Tom decidió que el momento había llegado (...) levantó los brazos y cortando el aire como una flecha se lanzó hacia el agua (...) 

Nadó unos minutos, buceó en las profundidades, emergió una y otra vez. Luego se tendió de espaldas y separó las extremidades. Su cuerpo formó una estrella. Pensó que aquello era la perfección."

    Págs 70-71 en Kate Morton, Las horas distantes, Círculo de Lectores, Barcelona, 2012.


    Imagen, Hockney, A  Bigger Splash, Tate, London

    Para saber más David Hockney y las piscinas

lunes, 22 de junio de 2026

FELIZ VERANO

 Se puede ser feliz con muy poco, por ejemplo, creando nuestro pequeño museo de placeres veraniegos. Empiezo yo... ¡Feliz verano!



1. René François Xavier Prinet, El dique de Cabourg, 1926. Museo de Arte e Historia de Belfort.

Ese momento del paseo marítimo, con el gesto indolente, sin prisas, los niños juegan...


2. Joaquín Sorolla, Paseo a orillas del mar, 1909. Museo Sorolla, Madrid.



La brisa mueve la ropa ligera y blanca.






3. Frank Weston Benson, Eleanor, 1901. Rhode Island School of Design Museum.

Sin sombrero ni protección, la manita tapando la luz para ver mejor, privilegios de la infancia.