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sábado, 21 de febrero de 2026

Hola de nuevo, 

os dejaba el otro día con un fragmento extraído de la novela de Max Frisch, No soy Stiller (1) en la que el escritor traza un retrato muy incisivo de la relación del hombre contemporáneo y la naturaleza. En su huida de la ciudad, el urbanita deja pasar el disfrute de los paisajes que atraviesa, reducidos a mero decorado: 

"La  naturaleza está al alcance de la mano, pero (...) se escapa y transcurre como una película en colores con bosques, lagos y cañaverales"

Me ha sorprendido la similitud de esta reflexión con las declaraciones del fotógrafo Alexi Lubomirsky a la revista Elle en su número de marzo (2)


Lubomirsky ha hecho mucha fotografía de moda pero también ha registrado maravillosas imágenes de flores casi marchitas, unas imágenes extrañas y sugestivas, donde el encanto parece a punto de desvanecerse. "Mi trabajo suele centrarse en retratar personas, pero durante el confinamiento algo se desplazó en mi mirada. Empecé a notar que las flores de casa ganaban belleza a medida que se secaban. Mi mujer traía rosas y peonías del jardín, y yo las veía transformarse mientras el agua del jarrón desaparecía..." 

Y añade. "no se trata sólo de belleza, sino de reactivar la mirada (hacia) la naturaleza, esta diosa que nos sostiene, nos alimenta y nos enseña. Nos hemos acostumbrado a ella, la hemos reducido a decoración. Pensamos que estamos conectados porque tenemos un fondo de pantalla bonito pero ya no la miramos de verdad."

Aunque ambos  textos coinciden en denunciar la banalización estética de la naturaleza, en Lubomirsky se percibe una voluntad de recuperación, la esperanza en que su trabajo nos ayude a tomar conciencia de lo superficiales que somos. El tono burlón de Frisch esconde una resignación que la seriedad de Lubomirsky transforma en aspiración de mejora. Me ha gustado mucho, porque incluso nos da la receta para, como él dice  "desplazar la mirada":

"El método más simple, y quizá el más difícil hoy, es abrir los ojos y permanecer quieto. Vivimos atrapados en la gratificación inmediata y cada vez dedicamos menos tiempos a sentarnos, a asimilar lo que sentimos y lo que ocurre a nuestro alrededor. El teléfono ha secuestrado nuestra atención."

Pues ya tenemos diagnóstico, y tenemos tratamiento. Apaguemos pues el teléfono y vayamos a dar un paseo. ¡Gracias, doctor!

1) Max Frisch, No soy Stiller, Biblioteca de Plata, Círculo de Lectores, Barcelona, 1988. Pág. 190

2) La vida secreta de las flores, entrevista a Alexi Lubomirski, Elle España, marzo 2026, nº 474, pág 134

Fotografía: Alexi Lubomirski para el libro Natura Sacra: when the earth was God

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