"Los árboles rodeaban el claro, desde allí se veía el silencioso vestuario, y el inicio de una escalera de piedra que llevaba a algún lugar desconocido. El sol y el canto de los pájaros se extendían a su alrededor. Inspirando profundamente, Tom decidió que el momento había llegado (...) levantó los brazos y cortando el aire como una flecha se lanzó hacia el agua (...)
Nadó unos minutos, buceó en las profundidades, emergió una y otra vez. Luego se tendió de espaldas y separó las extremidades. Su cuerpo formó una estrella. Pensó que aquello era la perfección."
Págs 70-71 en Kate Morton, Las horas distantes, Círculo de Lectores, Barcelona, 2012.
Imagen, Hockney, A Bigger Splash, Tate, London
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