E DE ETHOS, DICCIONARIO DE MÚSICA Y EMOCIONES
Los músicos antiguos creían firmemente en el poder de la música para moldear el carácter. Las escalas y melodías se asociaban a determinados sentimientos que resonaban en el alma del oyente al escucharlas. Es bien sabido que en la antigua ciudad griega de Esparta se empleó la música para la formación de las tropas, favoreciendo el ardor guerrero y las ganas de pelear. ¿Hubiera cambiado la historia de esta ciudad si hubieran hecho lo contrario, si hubieran usado la música para favorecer el entendimiento y la concordia entre los pueblos?
Como profesora de música siento a menudo que hay dos formas de aproximarse a la experiencia auditiva, aquella en que tú hablas a la música, y aquella en que dejas que la música te hable a ti. Es fácil de entender: estamos tristes y buscamos música que entone con ese estado de ánimo, música melancólica y lenta, con un texto (si lo lleva) que refuerza nuestra desolación o sentimiento de soledad. En cambio en una fiesta donde el ambiente es expansivo buscamos esa música divertida y llena de fuerza que nos invite a seguir bailando hasta el amanecer. En estos casos, nosotros le hablamos a la música, le decimos "aquí estoy, dame la razón", y la música lo hace, tiene ese inmenso poder. Pero si sólo la usamos de esta manera, como espejo que refleja lo que sentimos, tendremos un falso amigo que nos da la razón en todo, sin hacernos ver que hay otros caminos, otras opciones.
¿Qué pasa si hacemos lo contrario? No eres muy espiritual pero en clase escuchas canto gregoriano y prestas atención, dejas que esa música te cuente su historia de fe profunda. No eres muy dado a la música clásica pero la profe toca una antigua sonata al piano y permites que esa música distinta te seduzca con su belleza desconocida. No vas por ello a dejar de ser la persona movida que eras antes, pero dispones de una herramienta que te tranquiliza y te calma. En cuanto a mí, os diré que intento hacer lo mismo, estar abierta a todo aquello que no estudié en el conservatorio. En mi casa, de pequeña, el piano sonaba al compás de las melodías de Mozart y Beethoven pero también tenían su espacio flamenco, jazz, bandas sonoras. Mi padre me hizo reir a menudo con su inmenso talento frente al teclado porque nada se le resistía, y creo ahora que eso se debía al hecho de ser tan abierto en sus gustos.
Os tengo que dejar ya, pero no sin antes invitaros a escuchar la melodía de "Spirit, el corcel indomable" con la esperanza de ayudaros un poco en estos duros días de cielos nublados y exámenes en el calendario. Es una partitura curiosa, porque trata de un caballo que tiene que enfrentar muy duras pruebas hasta alcanzar la felicidad, pero la música no suena guerrera sino dulce y amorosa. A ver qué os parece a vosotros. Un abrazo, Cecilia.
No todo el mundo tiene los mismos gustos o hábitos, si todos fuéramos iguales seríamos como arcilla que se moldea por el que dirán o por lo ¨estrictamente correcto¨ y eso no puede ser. Óscar Tablero, Tercero ESO.