Me sorprendió la portada de Harper´s Bazaar de este mes por mostrar a la actriz Ángela Molina sin artificio alguno, con sus canas y arrugas, magnética pero irremediablemente mayor. Reconozco que la encontré un poco fea pero de todos modos compré la revista y he aquí lo que encontré en el interior (2).
- Este año ha cumplido los setenta. ¿Cómo ha recibido esta década?
- No tengo ni idea de qué va todavía porque acabo de cumplirlos, pero suena bien. Hay una sensibilidad distinta: los demás cobran mucho más valor, te falta tiempo para amarlos. El camino hacia lo sublime, que es el final y a la vez el principio, se va revelando ante ti (...) Al tiempo no hay quien lo venza, más vale acompañarlo como es, porque si no, te lo pierdes.
- ¿Qué valores o enseñanzas quisiera que perduraran más allá de sus hitos como artista?
- La creencia de que tenemos en nuestras manos un mundo mejor. Cada uno, desde donde esté, debe valorar esa posibilidad y creer en ella.
Al leer las opiniones de esta señora tan valiente comprendí que la imagen no podía entenderse sin la palabra, que la portada necesitaba de la entrevista para revelar su significado. Una vez que "escuchas" lo que Ángela Molina tiene que decir cobra sentido que no quiera ocultar su edad. No se fotografía para contarnos que sigue siendo una mujer deseable, sino que su belleza de hoy requiere ser entendida, puesta en contexto, acompañada del alma de habita ese cuerpo en decadencia. Cuando casi al final dice "pienso que el mundo se ha hecho más ciego. no quiere ver" me siento un poco culpable. Porque cuando compro esas revistas voy buscando el sueño de una juventud que parece no acabar nunca, de una piel ideal, de una figura perfecta. Afortunadamente, en esta ocasión, he podido ver la belleza desde otra perspectiva.
1) IMAGEN DE Ángela Molina para Vogue vogue/A.Molina 2022-entrevista
2) Ángela Molina entrevistada por Carlos Megía, pág 67 y siguientes, Harper´s Bazaar, Enero 2026, Nº 179, The Heritage Issue.

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