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sábado, 29 de noviembre de 2025

EL BUEN PROFESOR

 

1)



Cae en mis manos un libro curioso, fechado en 1982 y traducido al español en 1988. Se titula "Uno más en la lista de clase" (2) y para tener más de cuarenta años ha aguantado bien el paso del tiempo. Trata de un grupo de adolescentes que logran matricular en su clase a un alumno inexistente al que convierten en vengador de las supuestas "injusticias" de las que son objeto por parte de los profesores. La lista de acusaciones que el grupo elabora para justificar sus bromas y burlas no deja de ser interesante para cualquiera que pretenda enseñar en un aula, especialmente si sus oyentes tienen catorce o quince años. La copio aquí por si os sirve. 
"Nosotros protestamos: 
Contra todos los profesores que dan clases aburridas y sin interés alguno
que no se las preparan
que lo único que piden es empollar
que trabajan a base de broncas y ejercen presión sobre nosotros
que nos tratan como a niños pequeños, siendo ellos mismos débiles e inseguros
que no soportan y ni siquiera aceptan crítica alguna
que no tienen ningún sentido del humor
que traen a los alumnos por el camino de la amargura, los juzgan y los condenan..." (3)

Me parece una lista sorprendentemente moderna. Incluso en sus exageraciones revela una verdad que no siempre captamos. Si al alumno el aula le parece hostil su juicio al profesorado se vuelve implacable.
La enumeración da pistas muy útiles para cualquier docente. No importa sólo lo que se enseña sino cómo y desde dónde se hace. Aceptar las críticas (nosotros les juzgamos constantemente), reirnos con ellos, hacernos entender, no etiquetarles son maneras de acompañarles mucho más funcionales que los suspensos y los enfados. Y si tú, querido profesor, al leerme has pensado algo así como "ya pero es que ellos son maleducados, egoístas, vagos..." ¡vuelve a leer la lista! 
Un fuerte abrazo.


1) Foto, de izda a derecha: Cecilia, Mar y Sonia, tres profes con mucho sentido del humor.
2) Otti Pfeiffer, "Uno más en la lista de clase", Ed. Salvat/Alfaguara, Barcelona, 1988 
3) Páginas 1067107 de la obra citada.

domingo, 23 de noviembre de 2025

HABLAN LOS ÁRBOLES

 


"-Yo no soy el fuerte roble con el que acabas de conversar, sino simplemente un joven olmo que ha nacido y crecido a salvo de los vientos y las lluvias, donde el bosque es más espeso e impenetrable. 

Nosotros lo sabemos todo: el viento y los pájaros nos traen las noticias del mundo y nuestros mensajes están escritos en las hojas (...)

Si quieres depositar tu confianza en nosotros, nunca te sentirás desilusionada. Pase lo que pase, continúa sorprendiéndote, maravillándote. Seguir experimentando estos sentimientos significa saborear la belleza de las pequeñas cosas, ver la respiración de la creación en una hoja. Vivir asombrado es descubrir nuevas posibilidades de vida, y mantenerse siempre joven. Cuando ya no conseguimos maravillarnos por nada, nos invade la tristeza. " 

Así habla el árbol a Marta, personaje central en la novela de Romano Battaglia "El buscador de sueños" (1) A través de la voz del árbol, Battaglia plantea una pedagogía del asombro, donde la sensibilidad hacia la belleza del mundo natural se erige como vía para acceder a un sentido más pleno de la existencia. No hace falta vivir en medio de un bosque para experimentar ese asombro. 

Mi calle está sembrada de hojas doradas desde hace días, y toca barrer casi a diario para que la puerta del garaje  no se atasque. Hay un vecino que lo llama "el castigo". A mí me parece una suerte vivir en un lugar arbolado. Muchos pájaros han iniciado el vuelo en bandadas hacia lugares cálidos. Los que se quedan nos visitan a diario. También se pasea arrogante un gato negro, salvaje e indómito, al que tenemos mucho afecto. Aguantan las aromáticas pero la tierra se ha llenado de una pelusilla parecida al musgo que anuncia la navidad. El crujido de las ramas, el roce del viento, es más nítido. Envuelta en una suave manta, rodeada del amor de mi familia, me parece que ese sueño del que habla Battaglia no es tan difícil de encontrar. Feliz domingo.

1) Páginas 79-80 de Romano Battaglia, El buscador de sueños  (la favola di un sogno, trad. Teresa Clavel revisada por Cecilia Gallego) Barcelona, RBA, 2005.

domingo, 16 de noviembre de 2025

LUIS MARTÍN, IN MEMORIAM

 

 

Esta ha sido una de esas semanas exigentes, que no te dejan respiro. Empezó por estropearse el coche, y hubo que llamar a la grúa. Pero me consolé pensando "eso pasa por tener coche". Me sentí mejor.

Luego recibí el parte de baja de mi empleada del hogar, y había que gestionarlo. Igualmente pensé: "qué suerte contar con ella". También me sentí mejor.

A mediados de semana me tocó hablar con la Agencia Tributaria, y finalmente ir en persona a una sede cercana ya que me deben dinero y no logro cobrarlo. "Bueno"-pensé- "eso pasa cuando a uno le tiene que llegar un dinerillo". Tan contenta.

El viernes nos escribió el director del centro para contarnos que Luis Martín, que fuera compañero nuestro del Prado y un gran músico, había fallecido (1). Qué tristeza sentí. De nuevo, intenté recurrir a la fórmula mágica: "eso pasa cuando se tienen amigos, eso pasa cuando conoces gente que merece la pena, eso pasa porque tienes compañeros..."  Da igual lo que me diga a mí misma. no logro consolarme.

Porque nos pasa de todo, pero no todo es relevante. Saber que alguien a quien quisiste mucho no volverá es una de esas cosas que de verdad importan , y ahí sí que toca estar triste.

1) Fallece Luis Martín, cofundador del Nuevo Mester de Juglaría.


sábado, 8 de noviembre de 2025

EL Retiro en otoño.

 


Así habla Aurora Lezcano, marquesa de O´Reilly, del madrileño parque del Retiro en uno de esos viejos libros que sólo encuentras por casualidad en las casetas de la cuesta de Moyano (1)

    "Creo que es un síntoma gravísimo, en una ciudad de casi tres millones de habitantes, que no haya tiempo para -siquiera alguna vez- pasear por un parque de la belleza del Retiro. De mirar los brotes tiernos, haciendo una pausa en nuestra prisa enfermiza, o gozar de la belleza de las rosas, olvidando nuestros negocios por unos instantes, o no pensando en la política y sus problemas, pisando despacio las hojas otoñales, admirando los oros de un crepúsculo de octubre... Pobre del que no tiene tiempo -no busca el tiempo- de levantar los ojos al cielo entre los árboles o mirar las estrellas en la noche. En verdad que es digno de lástima. Se ha convertido en un esclavo del tiempo" (2)

¿Qué hubiera pensado esta señora si hubiera conocido el Madrid de hoy en día? 

Observaría a la mayor parte de la gente móvil en mano, pendiente de un  rumor invisible y lejano. Amigos sentados uno junto a otro pero sin hablarse, niños tratando de atraer la atención de un adulto enfrascado en un video o en un chat online, corredores con auriculares en los oídos, desapegados del rumor del viento, de los pájaros, de la vida alrededor. 

También es posible que encontrara esperanza. Aún hay parejas que se miran a los ojos, y chiquitines que gritan alborozados por los paseos. Pero si no estás enamorado o si no eres un niño, tendrás que hacer un  esfuerzo áún mayor que el que pedía la marquesa hace cincuenta años para, simplemente, ir pisando despacio las hojas o mirar las nubes.

2) Aurora Lezcano, Madrid, sus cosas y sus gentes, Editorial Prensa Española, Madrid, 1973. Pág 85.