Buscar este blog

domingo, 8 de febrero de 2026

EL "AHORA" EQUIVOCADO

 

1)

Escribe Juan José Millás en la última página de un diario nacional (2) que la escuela prepara para el futuro y la familia para no repetir los errores pasados. "Nadie nos explicó qué hacer con el ahora, ese trozo de tiempo que no cotiza en bolsa".

Continúa elaborando esta idea en los siguientes términos:

"Los autores de libros de autoayuda hablan de vivir el presente, pero suelen hacerlo con tono de almanaque zen. Y no. el presente no es amable, es un animal salvaje que muerde cuando le das la espalda."

Me interesa esta idea porque se ha explorado mucho en el campo del mindfulness, que defiende en efecto la idea de estar plenamente presente, de habitar en el ahora. Pero, y aquí corrijo a Millás, no un ahora que nos hace aún más conscientes de nuestras carencias y miedos. Rohan Gunatillake, creador de la app Buddhify, lo explicaba así: 

"Cuando estamos presentes , tenemos menos probabilidades de distraernos. Cuando estamos presentes, llegamos aconocer mejor nuestros sentimientos y patrones de conducta. Cuando estamos presentes, lo ordinario tiene ocasión de convertirse en hermoso, la vida organiza las mejores fiertas, y estar presentes nos permite asistir a ellas. "(3)

He podido experimentar estas sensaciones tan positivas al tocar el piano durante largos años. Para muchos estudiantes, yo entre ellos, las horas de estudio sólo se validaban con los resultados obtenidos. El placer era sólo una promesa de futuro o un añadido al tiempo y esfuerzo invertidos en cursos anteriores. Finalmente di con un profesor que me invitaba constantemente a tocar con calma, a "escuchar todo", a ir más lento, a no buscar resultados inmediatos. En medio de una de aquellas lecciones le dije, algo molesta, que aquello parecía más un ejercicio de meditación que una clase de piano. Para mi asombro se puso muy contento. "¿Y qué más quieres?", dijo. Creo que con él no sólo aprendí a tocar mejor sino, por fin, a disfrutar de lo que estaba haciendo. Hay un ahora real, que nos conecta con lo que de verdad está pasando, y mi profe lo sabía.

Quizá el malentendido esté en confundir presencia con complacencia. Estar presente no es sentirse bien todo el tiempo, ni convertir cada instante en una postal inspiradora. Es, más bien permitirnos vivir sin adelantar el resultado, sin juzgarlo ni a rentabilizarlo. Ahí es donde lo ordinario puede volverse hermoso, no porque cambie, sino porque dejamos de pasar por encima de ello a toda velocidad.

El ahora se vuelve feroz cuando lo usamos como tribunal o como escaparate. Cuando, en cambio, lo tratamos como espacio -el lugar donde algo está sucediendo y merece ser atendido-, el presente no muerde: respira. Y nos enseña que la vida no consiste en ir más lejos, sino en "escuchar todo". en ir más lento, en no desear llegar a otro lugar, porque ya hemos llegado. Ahora.

1) Portada del libro Mindfulness para llevar, de Rohan Gunatillake. 

2) Juan Joé Millás, Un minuto antisistema, pág 48, 6 de febrero de 2026, El País

3) Rohan  Gunatillake, Mindfulness para llevar, pág 113, Madrid, Maeva, 2016.