1) He vuelto a leer con interés la conversación mantenida entre el filósofo francés Gilles Lipovetsky y la estadounidense Dana Thomas, crítica de moda. El encuentro, mediatizado por una periodista de la revista Telva, se publicó en esta cabecera a principios del verano (2) y terminaba con la pregunta "¿Cuál diríais que es el mayor lujo que poseéis?"
Responde Lipovetsky:
- "No es nada que se pueda comprar, es el tiempo. He escrito ya unos cuantos libros, pero nunca he escrito nada por encargo, solo lo que he querido. Esta libertad es mi lujo. He escrito por amor y no por dinero. Me interesa el pensamiento no el objeto. Si me preguntas cuál es el gran lujo de mi vida sería este, hacer las cosas motivado por el amor y no por la obligación. Es lujo, pero no es un producto".
Responde Thomas:
- "¡Pues a mí me encantan los zapatos que llevo hoy! Son los más cómodos que tengo. También tengo el bolso a juego, un Kelly de Hermés. La razón de su valor es que me lo regaló mi marido hace más de treinta años. Los precios han subido tanto desde entonces que lo guardo en casa en una caja fuerte. Tengo miedo de que si entran a robar lo que quieran es llevarse el Kelly".
Leer unas declaraciones tan diferentes y tan seguidas da para reflexionar un rato. Sería fácil decir que acierta más Lipovetsky, porque la respuesta es más fina, más espiritual y sutil. Pero todos estamos rodeados de cosas bellas que nos hacen felices: desde un bonita pluma para escribir hasta un pañuelo de seda, un libro bien encuadernado, un perfume. ¿Aciertan los dos? Analicemos más detenidamente estas respuestas.
Cuando el filósofo habla de su motivación para escribir se refiere al amor como motor de búsqueda. No nos cuenta que el lujo es hacer lo que a uno le da la gana, sino sentirse movido por un propósito que tiene sentido para él. Dana Thomas refiere el placer de poseer cosas bonitas. Qué maravilla estrenar un calzado cómodo y bonito, llevar un bolso bien confeccionado y diseñado, tener un buen coche, un reloj de calidad. Llama la atención sin embargo la confesión final, que tiene miedo de perder lo que posee, de que se lo roben. Que en lugar de disfrutarlo lo ha metido en una caja fuerte. También asombra que al recordar que fue un regalo de su marido no lo asocie a la belleza de aquel encuentro sino al hecho de que el bolso se ha revalorizado. Ahí es donde, en mi opinión, el lujo ha dejado de serlo. Porque si la abundancia de objetos y medios suntuosos no nos hace felices sino que nos aterroriza, el lujo se convierte en prisión, en jaula de oro para la expresión de lo que somos.
Yo estoy convencida de que Lipovestky vive muy cómodo y lleva ropa de calidad. El lujo aquí es que no vive con miedo, porque lo que él es no lo determinan las cosas que posee sino las que es capaz de hacer.
Un fuerte abrazo y hasta la semana que viene.
1) La actriz Grace Kelly. El bolso al que alude Dana Thomas lleva su nombre.
2) Pág 138 de "Una conversación", entrevista da Gilles Lipovetsky y Dana Thomas por Marta de la Calzada, Telva, Nº 1046, Junio 2026. Enlace a la entrevista
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