
uerido lector:
no voy a escribir mucho hoy. Ya sé que estás más liado que nunca (parece mentira pero es así) con el reparto de las tareas del hogar, las nuevas normas de convivencia que se forjan en un periodo de confinamiento, el uso del ordenador... Toda crisis es una oportunidad, suele decirse. Pero tú sientes pena, y algo de miedo. Es normal. Te contaré una historia para entretenerte.
Tatiana, la protagonista de mi relato, es una adolescente que se ha enamorado de su vecino, Eugen, mucho más mayor y más experimentado que ella. Tatiana intuye que Eugen no la toma en serio, que no la tiene demasiado en cuenta. Entonces se arriesga y le escribe una carta para hablarle de sus sentimientos. Eugen trata de devolverle la carta con palabras durísimas: "aprende a controlarte" le dice con desprecio. Tatiana se muere de vergüenza pero no se arrepiente de haberle escrito. Al fin y al cabo sólo ha expuesto su verdad a la persona que ama. Si quieres saber qué pasa después, debes buscar el argumento de la ópera "
Eugen Oneguin" de Chaikovski.
Voy a imitar a Tatiana escribiendo hoy una carta que tal vez a nadie importe, excepto a mí misma. Pero hay momentos en la vida en que uno necesita declarar su amor y da igual si nada cambia. Así que esta es mi carta de amor a los médicos y personal sanitario que se juegan la vida estos días, a los que recogen la basura, a mi kioskero, a los dependientes del supermercado, a los alumnos que no me leen ni me leerán nunca, a los que sí me leen y no les importa que se sepa, a los que tienen miedo de perder su trabajo, a los que ya lo han perdido, a los ancianos, a los niños, a los que lloran, a los que celebran hoy su cumpleaños, a los poetas, a los músicos, a los que saben hacer una buena broma, a mi amiga invisible, a mis compañeros de trabajo, a los que me quieren, a los que no me aprecian mucho, a los que me han olvidado, a los que no me conocen, a los que cuidan de otros, a los que se enamoran sin esperanza, a la niña enamorada que fui, al adolescente enamorado que tú eres hoy, a mi amigo Manuel que hizo el primer comentario en este blog. Cuando era pequeña escribía rimas muy bobas pero mi madre creía que eran geniales. Recuerdo perfectamente que le encantó esta:

"Dedicada al mundo entero
porque todos quieren algo
y yo es al mundo a quien quiero"
Aunque me muera de vergüenza como Tatiana, ahí queda.
COMENTARIOS
Todos sabemos que es una carta, pero ¿hemos escrito alguna vez una? Desgraciadamente esta forma de comunicación se está perdiendo. Para que no se pierda lo que hay que hacer es escribir a tus amigos y familiares en Navidad para celebrar las fiestas o en verano si es que el resto del año no puede. Óscar, 2º ESO
Es verdad que ya no se escriben cartas, y es una pena, pero en vez de vivir en el pasado, podemos pensar en los aspectos positivos de la tecnología. Sin ella, este blog no existiría, no podríamos dar clases online, y todo esto que probablemente veas en unos minutos o en unas horas, tardarías días en verlo si fuera una carta. Es verdad que la sensación de tener una carta en el buzón y que además no sea para cobrarte dinero o para decirte tu próxima cita del médico es insustituible, pero podemos buscar nuevas maneras de sacar provecho de la tecnología. Un saludo desde mi fortaleza. :) Sara, 3º ESO