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sábado, 29 de noviembre de 2025
EL BUEN PROFESOR
domingo, 23 de noviembre de 2025
HABLAN LOS ÁRBOLES
Nosotros lo sabemos todo: el viento y los pájaros nos traen las noticias del mundo y nuestros mensajes están escritos en las hojas (...)
Si quieres depositar tu confianza en nosotros, nunca te sentirás desilusionada. Pase lo que pase, continúa sorprendiéndote, maravillándote. Seguir experimentando estos sentimientos significa saborear la belleza de las pequeñas cosas, ver la respiración de la creación en una hoja. Vivir asombrado es descubrir nuevas posibilidades de vida, y mantenerse siempre joven. Cuando ya no conseguimos maravillarnos por nada, nos invade la tristeza. "
Así habla el árbol a Marta, personaje central en la novela de Romano Battaglia "El buscador de sueños" (1) A través de la voz del árbol, Battaglia plantea una pedagogía del asombro, donde la sensibilidad hacia la belleza del mundo natural se erige como vía para acceder a un sentido más pleno de la existencia. No hace falta vivir en medio de un bosque para experimentar ese asombro.
Mi calle está sembrada de hojas doradas desde hace días, y toca barrer casi a diario para que la puerta del garaje no se atasque. Hay un vecino que lo llama "el castigo". A mí me parece una suerte vivir en un lugar arbolado. Muchos pájaros han iniciado el vuelo en bandadas hacia lugares cálidos. Los que se quedan nos visitan a diario. También se pasea arrogante un gato negro, salvaje e indómito, al que tenemos mucho afecto. Aguantan las aromáticas pero la tierra se ha llenado de una pelusilla parecida al musgo que anuncia la navidad. El crujido de las ramas, el roce del viento, es más nítido. Envuelta en una suave manta, rodeada del amor de mi familia, me parece que ese sueño del que habla Battaglia no es tan difícil de encontrar. Feliz domingo.
1) Páginas 79-80 de Romano Battaglia, El buscador de sueños (la favola di un sogno, trad. Teresa Clavel revisada por Cecilia Gallego) Barcelona, RBA, 2005.
domingo, 16 de noviembre de 2025
LUIS MARTÍN, IN MEMORIAM
Esta ha sido una de esas semanas exigentes, que no te dejan respiro. Empezó por estropearse el coche, y hubo que llamar a la grúa. Pero me consolé pensando "eso pasa por tener coche". Me sentí mejor.
Luego recibí el parte de baja de mi empleada del hogar, y había que gestionarlo. Igualmente pensé: "qué suerte contar con ella". También me sentí mejor.
A mediados de semana me tocó hablar con la Agencia Tributaria, y finalmente ir en persona a una sede cercana ya que me deben dinero y no logro cobrarlo. "Bueno"-pensé- "eso pasa cuando a uno le tiene que llegar un dinerillo". Tan contenta.
El viernes nos escribió el director del centro para contarnos que Luis Martín, que fuera compañero nuestro del Prado y un gran músico, había fallecido (1). Qué tristeza sentí. De nuevo, intenté recurrir a la fórmula mágica: "eso pasa cuando se tienen amigos, eso pasa cuando conoces gente que merece la pena, eso pasa porque tienes compañeros..." Da igual lo que me diga a mí misma. no logro consolarme.
Porque nos pasa de todo, pero no todo es relevante. Saber que alguien a quien quisiste mucho no volverá es una de esas cosas que de verdad importan , y ahí sí que toca estar triste.
1) Fallece Luis Martín, cofundador del Nuevo Mester de Juglaría.
sábado, 8 de noviembre de 2025
EL Retiro en otoño.
"Creo que es un síntoma gravísimo, en una ciudad de casi tres millones de habitantes, que no haya tiempo para -siquiera alguna vez- pasear por un parque de la belleza del Retiro. De mirar los brotes tiernos, haciendo una pausa en nuestra prisa enfermiza, o gozar de la belleza de las rosas, olvidando nuestros negocios por unos instantes, o no pensando en la política y sus problemas, pisando despacio las hojas otoñales, admirando los oros de un crepúsculo de octubre... Pobre del que no tiene tiempo -no busca el tiempo- de levantar los ojos al cielo entre los árboles o mirar las estrellas en la noche. En verdad que es digno de lástima. Se ha convertido en un esclavo del tiempo" (2)
¿Qué hubiera pensado esta señora si hubiera conocido el Madrid de hoy en día?
Observaría a la mayor parte de la gente móvil en mano, pendiente de un rumor invisible y lejano. Amigos sentados uno junto a otro pero sin hablarse, niños tratando de atraer la atención de un adulto enfrascado en un video o en un chat online, corredores con auriculares en los oídos, desapegados del rumor del viento, de los pájaros, de la vida alrededor.
También es posible que encontrara esperanza. Aún hay parejas que se miran a los ojos, y chiquitines que gritan alborozados por los paseos. Pero si no estás enamorado o si no eres un niño, tendrás que hacer un esfuerzo áún mayor que el que pedía la marquesa hace cincuenta años para, simplemente, ir pisando despacio las hojas o mirar las nubes.
2) Aurora Lezcano, Madrid, sus cosas y sus gentes, Editorial Prensa Española, Madrid, 1973. Pág 85.
domingo, 26 de octubre de 2025
35 KILOS DE ESPERANZA
Gregorio Dubosc odia el colegio. Está en sexto y ya ha repetido dos veces. Sus padres no le entienden, y discuten mucho entre ellos. Su abuelo León, con quien pasa muchos ratos, es la única persona con la que se siente a gusto. Cuando el anciano enferma, una especie de pensamiento mágico se apodera de Gregorio. Si se esfuerza lo suficiente, su abuelo se curará. Poco a poco, su comportamiento y actitud en clase se modifican, y la impresión que causa a los demás también. El momento crucial tiene lugar en el gimnasio. Como suele ser un desastre en Educación Física, deja a todos con la boca abierta cuando se propone ascender por la cuerda de nudos. El libro está escrito en primera persona. He aquí cómo lo cuenta el protagonista:sábado, 18 de octubre de 2025
El malestar de lo que importa
domingo, 5 de octubre de 2025
3999 semanas
RESUMEN ENTRADA ANTERIOR:
"Si aceptamos que la vida tiene sus límites, asumamos desde ya compromisos irreversibles, que al final son los que generan mayor satisfacción. Pongo un ejemplo de mi propia cosecha: si decido que tocar el piano es muy importante para mí, y que debo dedicarle una hora diaria, estoy dejando de lado todas las otras posibles maneras de emplear ese tiempo. Al determinar la prioridad y atarme a ella sin reservas estoy más centrado, más seguro de mí mismo, y definitivamente menos distraído"
La idea del “malestar de lo que importa” es central en el libro. Burkeman nos dice que hacer lo importante no suele ser placentero. No nos aburrimos porque hayamos elegido mal, sino porque toda tarea significativa nos confronta con nuestra vulnerabilidad: la dificultad de mantener la atención, el miedo al fracaso, el deseo constante de distracción.




