Este verbo, conectar, viene del griego "harmozo" que significa armonizarse, conectarse. De ahí viene también la palabra que nos ocupa hoy, ARMONÍA, que ingleses o franceses aún escriben a la antigua, con H.
La armonía musical nos habla de la capacidad que tienen los sonidos para sonar junto a otros sin estorbarse ni molestarse, al contrario, embelleciendo el resultado precisamente porque al "conectar" sus diferencias el resultado es más bello o al menos más interesante. La armonía auditiva tiene que ver con la armonía visual, como cuando en el campo podemos apreciar la infinidad de matices de un único color, verde musgo, verde esmeralda, verde agua, verde manzana, malaquita... distintos y a la vez tan armónicos, tan complementarios.
Me encanta el estudio de la armonía musical porque tiene mucho de humano. ¿Acaso las personas no estamos diseñadas para sonar en armonía pese a la infinita variedad de matices que nos diferencian? Pero es difícil, ya lo sabemos. Por eso estaría bien que existieran asignaturas como "Aprender a estar con los demás" como existe en el conservatorio la materia "Armonía" para lograr que los sonidos no se "peleen". Escribe Maria Jesús Álava Reyes, psicóloga, que "la comunicación es difícil. Ante un mismo hecho cada uno lo vive de forma diferente. Si quieres evitar barreras en el entendimiento, esfuérzate por entender lo que cada persona siente en cada momento. Sólo si conectas con sus emociones, llegarán los acuerdos y las satisfacciones". Un buen consejo ¿no? ¿qué tal si entre todos escribimos nuestro propio tratado de armonía? ¿Quieres aportar alguna idea? Ya sabes que yo estoy aquí deseando leer tus comentarios. Un abrazo y hasta la próxima semana. Cecilia













