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domingo, 16 de enero de 2022

L DE CONDUCTOR, DICCIONARIO DE MÚSICA Y EMOCIONES

 

Me los encuentro a menudo cuando voy a trabajar, ya que en Alcorcón hay un centro de la dirección general de tráfico. Son los learnes, los aprendices. Aunque aprueben el examen de conducir, están obligados a llevar una L bien visible en la luna trasera del coche durante el primer año de conducción.
También la llevan los coches de las autoescuelas. La placa recuerda al resto de conductores que deben tener paciencia con los primerizos. Los comienzos pueden ser difíciles, y se cometen errores. Pero en algún momento hay que empezar. El novato no debe confiarse, y el veterano tiene que ayudar. 

El verbo conducir tiene otras acepciones. El arte de conducirse en la vida ha sido objeto de numerosos tratados, tal vez el más conocido el de Azorín que hace ya casi un siglo recomendaba a la clase política tolerancia, magnanimidad, nobleza y maneras finas. Vaya, que se nota que es un libro muy leído, ja, ja, ja.
Viene a cuento la referencia porque, dada la torpeza con que a veces nos conducimos, no estaría de más que nos acordáramos de llevar una letra L en el corazón, y que fuéramos capaces de verla en los demás. Todos somos aprendices, y si queremos conducir nuestra vida sin empujar a otros tendremos a la vez que prestar atención a nuestras acciones y perdonar un poco las maniobras extrañas que a menudo nos confunden y enfadan.
Antes de la pandemia, cuando era posible cantar sin mascarilla y compartir instrumentos, se montaban actividades en grupo muy hermosas. Mi consejo a los alumnos siempre era el mismo, "presta atención a tu interpretación, y tolera los errores del otro". El resultado era maravilloso.
"Mente de principiante" recomiendan los expertos en atención plena. Tú estás aprendiendo, el otro también. Es la única manera de ensayar, la única manera de llegar a la ejecución perfecta. Mejor aún, la única manera de afrontar el hecho de que muy pocas veces somos perfectos. No por ello la vida es menos estimulante. 

El pupilo observa los pasos que sigue su maestro cuando toca el piano. La forma en la que coloca las manos y la delicadeza que muestra al moverlas. Intenta imitarlas con torpeza. En un principio querrá abandonar, porque no le sale. Pero si en verdad tiene motivación irá realizando el trabajo como una hormiguita hasta convertirse en un experto. Muchas veces no aprendemos porque nos enfocamos en ser mejores que los demás y en el momento en el cometemos un fallo no somos capaces de reaccionar. Pero el verdadero aprendizaje se construye en equipo. Isabel, 3º ESO
 Una serie que terminé hace poco estaba protagonizada por un chico de apenas 14 años llamado Kousei. Su madre le enseñó a tocar desde que era muy pequeño, y en ese punto comenzó su aventura como "learner",  equivocándose una y otra vez.  En el primer concurso donde participó, Kousei fascinó al público porque  tocaba de una forma tan exacta que se ganó el apodo de "el metrónomo humano". Diamante, 4º ESO

domingo, 19 de diciembre de 2021

K DE KILO, DICCIONARIO DE MÚSICA Y EMOCIONES

 

La medida de la música se produce, como bien sabéis, en el tiempo. Hay motivos musicales de apenas cuatro segundos, y óperas que necesitan cuatro horas para ser representadas. Hay figuras rítmicas de larga duración, como la redonda, y otras tan mínimas que apenas las percibimos, como las semigarrapateas. Para determinar la velocidad de la obra se utiliza el metrónomo, para determinar su duración total desde un cronómetro hasta un reloj. Todos son instrumentos de precisión que van partiendo el tiempo en trocitos, y nos ofrecen cierta ilusión de control, cuando es en realidad el tiempo el que nos construye a nosotros y no al revés. El tiempo no se puede atrapar, y por tanto la música tampoco. Se desvanece en el aire en el momento en que se produce. 

Una báscula o un peso miden la masa de un cuerpo. La unidad de medida es el kilo, una medida que nos obsesiona y nos divierte a la vez. Podemos conocer nuestro valor en kilos, pero no podemos saber a qué equivale ese peso en términos de bondad, simpatía, generosidad. De alguna manera, nuestras mejores cualidades se alinean con la música en el sentido de no medirse en los mismos términos materiales que la fruta, las patatas o el propio cuerpo.

Un paseíto por los lineales de cualquier supermercado estos días nos ofrece la obscena exhibición de bombones, dulces, carnes, y exquisiteces de todo tipo que recuerdan a la tierra de Jauja "en la tierra de Jauja hay un río de miel y otro de leche, y entre río y río hay una fuente de mantequilla y requesones, y caen en el río de la miel, que no parece sino que están diciendo: «cómeme, cómeme»" (1)


Se nos advierte del peligro de ganar un par de kilos durante las fiestas, pero a la vez nos abruma la asombrosa disponibilidad de toda clase de manjares en los banquetes a los que asistimos. Es difícil ejercer el autocontrol en situaciones así. Para los afortunados de la tierra es difícil en cualquier momento del año. Desde 1976, la obesidad casi se ha triplicado en todo el mundo. (2) 

No pretendo en esta modesta entrada dar una receta para resolver un tema tan complejo. Yo misma he perdido en numerosas ocasiones la conciencia de mis auténticas necesidades. ¿Quiero esa chocolatina o lo que siento es un vacío que hay que llenar como sea? ¿Noto cuándo tengo hambre? ¿Escucho a mi cuerpo lo que debería?. Y también lo contrario, ¿qué pasa si mi cuerpo demanda comida y no se la ofrezco porque me obsesiona un peso excesivo?

Hay una limitación en el número de kilos que uno debe pesar para estar sano y en forma, tanto por exceso como por defecto. Sin embargo, no hay límites ni "índices saludables" para el tiempo que podemos dedicar a nuestro espíritu, a oír música bella, a contemplar un cuadro, a formarnos, a cultivar ese jardín interior del que hablábamos en la entrada anterior. 

La navidad puede ser una buena ocasión para ponernos a prueba. Si cuando termine aún podemos abrocharnos los pantalones pero somos más refinados, cultos, buenos y amorosos es porque lo hemos hecho bien. Así que la próxima vez que vayamos a por un turroncito entre horas cambiemos el rumbo y demos un beso a alguien querido, o enviemos un mensaje cariñoso a un amigo o, simplemente, abramos un buen libro.

(1)La tierra de Jauja, Lope de Rueda

(2)Datos OMS

domingo, 12 de diciembre de 2021

J DE JUGAR, DICCIONARIO DE MÚSICA Y EMOCIONES

 Atribuída a menudo a Haydn, la  "Sinfonía de los juguetes" es una preciosa obra orquestal que incluye el sonido de un tambor de hojalata, una matraca, una máquina de viento, un silbato... Los peques disfrutan mucho al escucharla, y más aún si se les permite participar en el concierto. En los niños, jugar es una necesidad vital pero ¿y en los adultos?



Al crecer dejamos de lado, como es natural, las muñecas, los trenes, el castillo y los mecanos. De pronto, la cocinita es ya una cocina de verdad, y poner el puchero se ha convertido en  una tediosa carga. El coche que nos espera a la puerta no nos hace felices, pese a que de niños nos encantaba conducir uno de los que el carrusel de feria hacía girar ante nuestros ojos maravillados. La caja de herramientas está arrinconada, pues nada más aburrido que colgar un cuadro, o armar un mueble.
Jugábamos a ser mayores y cuando al fin lo somos, la felicidad esquiva nuestros intentos por atraparla. Nos tomamos la vida muy en serio, y nos falta esa flexibilidad que tuvo Haydn (o quien de verdad escribiera la obra) de hacer sonar tamborcillos y silbatos en una obra tan formal como una sinfonía. 
Toda nuestra vida es una gran partitura, y en ella deberían tener cabida las sonoridades inesperadas, el sentido del humor, la capacidad de jugar con las diferentes situaciones y sobre todo la envidiable capacidad de los niños (nosotros lo fuimos) para divertirse sin complejos. Estamos rodeados de oportunidades para que nuestra vida sea más plena, más consciente y más alegre. Y si bien no todas las situaciones pueden convertirse en un juego, desde luego que sí algunas más de las que pensamos. 
Todas las personas mayores han sido niños antes, pero pocas lo recuerdan.  Estas palabras de "El Principito" pueden ser un buen punto de partida para nuestro regreso al País de Nunca Jamás. Hemos crecido, sí. Pero Peter Pan es aún nuestro amigo, y si se cuela por la ventana de nuestro corazón algo del polvo de las hadas nos rozará levemente.

 Conforme uno va creciendo va adquiriendo responsabilidades. Pero si tienes un momento de relax, en vez de hacer lo que es "correcto para tu edad"  haz lo que te gusta. Óscar, 3º ESO

martes, 7 de diciembre de 2021

J DE JARDÍN, DICCIONARIO DE MÚSICA Y EMOCIONES

 


Una de estas mañanas ya casi invernales de tan frías me dirigía al instituto con la radio del coche encendida cuando empezó a sonar "La canción de la tierra" (1). La luz solar apenas tenía fuerza para abrirse camino entre el cielo cubierto de nubes, y los árboles se mostraban casi desnudos. La voz masculina se elevaba grave para advertirme "Nos invade la pena y el jardín del alma se torna árido".  ¿Cuándo había escuchado yo esa advertencia, el jardín como metáfora del alma? Me concentré en la respiración, tratando de abrir la puerta del jardín de mi mente. Los versos escogidos por Gustav Mahler se fundían con el extraño amanecer sobre el curso del Guadarrama: "ya nunca más vagaré en la lejanía, mi corazón está tranquilo". No recordaba esa parte. Me parecía escucharla por primera vez, con otro significado. Los versos de Antonio Machado vinieron en mi ayuda:

 —No tengo rosas; flores
en mi jardín no hay ya; todas han muerto.
 Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto? (2)

Al bajar del coche, dejé que el viento frío me hablara como en el poema, como en la música. Respiré hondo y presté atención a cada uno de los pasos que me conducían a mi ajetreada jornada habitual.  "Mi corazón está tranquilo", pensé. "Pero más me vale ocuparme del jardín de mi espíritu. No vaya a ser que la próxima vez que eche un vistazo el desencanto y la pena hayan arrasado con todas las flores". 
Y de repente el día tan gris me pareció luminoso, perfecto.

domingo, 28 de noviembre de 2021

J DE JOTA, DICCIONARIO DE MÚSICA Y EMOCIONES

 


"Toda nuestra historia parte de un mismo lugar. Los pueblos son fuente de sabiduría, relajación o placer para la gente que sabe valorarlos. Estos lugares están desapareciendo, y con ellos desaparecen jotas, danzas, canciones que ya nadie oye". Se dolía así  en una disertación de aula mi querido alumno Óscar T. del olvido que acompaña las tradiciones de la "España vaciada" y proponía recuperarlas a través de la música, en un discurso tan vibrante que toda la clase contenía las lágrimas de emoción. Nos recomendaba la Ruta de la Virgen de Los Hoyos y la visita a Los cuchillares de Pozuelo (Cuenca), "en plena naturaleza, con maravillosas vistas del paisaje kárstico y escuchando la mejor música que existe, la vida en estado puro".  

No ha sido la primera vez que mis alumnos me hablan de una memoria musical asociada al cante y baile popular. La jotas a las que alude Óscar son un género característico de Aragón, pero esparcido profusamente por toda la Península Ibérica. Son muy antiguas, y se han integrado de forma natural en el repertorio "culto". Cuando dejan de oírse con ellas desaparecen palabras, instrumentos musicales, gastronomía, vestimenta, creencias y valores a menudo valiosos. Para Óscar, la responsabilidad de recuperar dicha identidad no depende de gobiernos ni de subvenciones. "Si este trabajo de recuperar pueblos no existe, lo inventaré yo". Magnífico ejercicio de ciudadanía, que entiende que los deseos deben ir siempre acompañados de la acción individual. Nada cambia si nosotros no cambiamos. Al asumir su papel en el proceso de cambio, Óscar da el primer paso en su defensa de los pueblos abandonados. Sus compañeros y yo misma nos hemos sumado a la aventura. Vosotros, lectores, estáis también invitados.

"Los pueblos son lugares espléndidos cargados de historia. Desde la Edad Media han sido lugares de cobijo para los grandes contadores de historias, artistas, músicos ….permitiendo el desarrollo de la cultura y el deleite de las gentes. A mí me encanta la vida rural porque se recupera la esencia de la vida antigua."
Isabel, 3º ESO 
Becas Gobierno de España para la recuperación de pueblos abandonados:

https://www.educacionyfp.gob.es/servicios-al-ciudadano/catalogo/centros-docentes/becas-ayudas-subvenciones/no-universitarios/pueblos-abandonados-periodo-lectivo.html

Ruta de La Virgen de los Hoyos

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pr-cu-96-ruta-de-la-virgen-de-los-hoyos-36532876

Visita a Los Cuchillares de Pozuelo

https://alfcalle.blogspot.com/2013/10/los-cuchillares-de-el-pozuelo-cuenca.html#:~:text=Los%20cuchillares%20de%20Pe%C3%B1a%20Lisa,una%20longitud%20de%20160%20m.

domingo, 14 de noviembre de 2021

I DE IZQUIERDA, DICCIONARIO DE MÚSICA Y EMOCIONES

 

Paul Wittgenstein fue un pianista vienés que ya había había destacado en los círculos musicales de su época cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Paul se alistó en el ejército y sufrió la pérdida del brazo derecho. Este durísimo revés no le nubló el juicio. Ingresado, dibujó el teclado de un piano en una caja y sobre el boceto practicaba durante horas. Cuando tuvo acceso a un piano, empezó a trabajar el Estudio Revolucionario de Chopin, que conocía de memoria. Además, ya existía un arreglo para la mano izquierda de esta obra, debida al ingenio de Godowsky, otro pianista inválido.

Paul Wittgenstein interpretando un arreglo para mano izquierda de La Fileuse de Raff en 1933

Cuando regresó a Viena, continuó su formación con ayuda del que había sido uno de sus primeros profesores, el ciego Josef Labor. Su talento y tenacidad llamaron la atención de grandes compositores. Prokofiev, Britten, Korngold, Schmidt, Hindemith y Richard Strauss escribieron música especialmente para él. La más famosa de esas obras es el Concierto «para la mano izquierda» de Maurice Ravel. 

Paul Wittgenstein interpretando unos fragmentos del concierto que le dedicó Ravel en 1933

La historia de Paul Wittgenstein es sin duda terrible, pero es también profundamente conmovedora y hermosa. En esta breve biografía leemos  los nombre de otros músicos enfermos (Godowsky) o ciegos (Labor) a quienes la dificultad de su circunstancia personal no arredró en absoluto.  Después de Wittgenstein, muchos pianistas que por enfermedad o accidente han quedado imposibilitados de tocar con las dos manos, han recurrido a su legado musical para continuar tocando. Sus aptitudes musicales y capacidad de superación fueron inspiradoras en su momento y lo siguen siendo al día de hoy. Casi un siglo después, Nicholas McCarthy lo ha resumido así. "Me falta un brazo, pero me sobra vocación". En 2012 Nicholas se convirtió en el primer pianista manco capaz de superar los exámenes de la Royal College of Music de Londres.

https://www.barcelonaclasica.info/es/paul-wittgenstein-el-pianista-manc/
https://es.wikipedia.org/wiki/Concierto_para_piano_para_la_mano_izquierda
https://www.hoy.es/v/20120902/sociedad/falta-brazo-pero-sobra-20120902.html

domingo, 7 de noviembre de 2021

I DE INVIERNO, DICCIONARIO DE MÚSICA Y EMOCIONES

Es Antonio Vivaldi (Venecia 1678- Viena 1741) uno de esos pocos músicos antiguos que todo el mundo conoce gracias a su obra "Las cuatro estaciones". En este ciclo de conciertos, referencial en el campo de la música descriptiva, intentó llevar al pentagrama las melodías y ritmos de cada momento del año.  Poco de lo que él escuchó entonces es posible recuperarlo hoy y sin embargo su música nos conmueve profundamente porque transfiere en realidad impresiones, sensaciones más profundas que las que tienen que ver con el canto de los pájaros o el sonido del viento embravecido en la tormenta. Es una obra en la que los elementos naturales se convierten en espejo de lo que nos constituye como humanos, nuestros momentos sublimes y nuestras debilidades, nuestra energía y nuestra apatía, nuestras esperanzas y nuestros miedos.  En mi opinión, es en el Adagio del invierno donde logra su página más bella. Ni la gracia de la encantadora primavera, ni la laxitud del verano, ni la luminosidad del otoño pueden compararse a ese violín que nos habla del verano que dejamos atrás, de los amores apasionados convertidos en rutina molesta, de mantenerse erguido pero desnudo, de aciertos inmensos y de descubrimientos insoportables, de ser niño y de ser anciano, de entenderlo todo y de no entender nada. El oyente atento se transforma a la vez en árbol y en bosque. De pronto ya no somos únicos, ni especiales. El hielo y el frío nos igualan, y sin bien no podemos eludir la tristeza sabemos que meses después llegará una primavera cargada de esperanza. Por aquí os dejo la música. Cerrad los ojos y abrid vuestro corazón. Esto sólo puede escucharse con humildad.